JESUS RISUEÑO

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El orden del caos
Extraido del catálogo "A orde do Caos"

Uno de los primeros monólogos de Woody Allen comenzaba diciendo "Tienen que saber esto..." Indicaba así que las nuevas que portaba resultaban relevantes. Pues bien, una vez contemplada la pintura de Jesús Risueño el sentimiento de que debe ser conocida por todos es el primero que acude a mi mente. Y esto es así, en primera instancia, porque constato sin esfuerzo alguno que su creación procede del conocimiento y la razón, hasta hace poco referentes esenciales del saber occidental, hoy abandonado la mayor parte de las veces a la más grosera tautología verbal. Alivia entonces ver que Jesús es capaz de aportar reflexión y calidad al tiempo que desmadeja su particular hilo de Ariadna en la soledad de su laberinto expresivo.

No solo es que la pintura que se nos presenta signifique reflexión y emoción a partes iguales, sino que se hace evidente un esfuerzo metodológico ciertamente afortunado y acorde con los tiempos que tocan, donde en algún momento habrá que comenzar a construir de nuevo. Existe aquí proyecto y método epistemológico, mostrado a través de unas pinturas extraordinariamente exactas, minuciosas en su concepción, donde cada delicada textura, cada transparencia, cada efecto deconstructivo o escultórico tiene, en mi opinión, su propia razón de ser. Y si el autor combina tan afortunadamente formas pesadas que levitan con ligeros gestos de color arrojado, que parecen pesar como cetáceos, es porque con toda seguridad da con ciertas claves, inmanentes y hermosas, señaladamente la sustitución de las convenciones euclidianas por la poética de la incertidumbre, que considera la geometría no solo como matemática sino sobre todo como ciencia de las relaciones espaciales que ordena la naturaleza  a su mágica manera.

Así me atrevo a aventurar que la propuesta de Risueño representa una vivificante interpretación de la eterna dialéctica entre Caos y Orden, o de como a partir de aparentes caos se obtienen saludables y nuevos órdenes a través de la interacción de lo que son, en realidad, dos caras de la misma moneda. Como dejó dicho Illya Prigogine: "En situaciones apartadas del equilibrio la materia adquiere nuevas propiedades, tales como comunicación, percepción y memoria".  Yo añadiría también color, emoción y sensibilidad...

Por otra parte resulta notable constatar como el dominio del fragmento, de la realidad acotada, obliga constantemente a quien observa a descubrir cual es la forma matriz que ha generado el cuadro, tal vez para impedir que olvidemos que el arte contemporáneo nos concede el formidable privilegio de permitirnos contemplar longitudes infinitas dentro de áreas finitas, tal y como ocurre en las funciones fractales, donde de un modo muy semejante a lo que llamamos libertad se aporta vivificante contenido a la promesa que esconde la palabra geometría. Geometría de la vida que no excluye, muy al contrario, la cara más humana de la emoción. Como dijo Pascal: "Todo nuestro razonamiento se reduce a ceder al sentimiento"

Juan Granados
Noviembre de 2004

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